Estoy hecha un lío. Por una parte quiero irme de aquí, no me gusta lo que estoy viviendo. No puedo continuar en esta situación, porque va a terminar conmigo. Pero ahora, tras saber que mañana algo puede cambiar, me entra el miedo, me acojona pensar en el cambio y cagarla.

Tengo una muy buena oportunidad, y mucha suerte de estar donde estoy, o eso es lo que piensa mucha gente y, ¿quién soy yo para decir lo contrario? No es fácil entrar aquí y yo lo he conseguido, pero cuando he llegado a mi meta, me ha decepcionado. Quizá por cómo se están haciendo las cosas, seguramente sea por eso, pero no lo sé. ¿Quiero realmente dedicarme esto? Porque si no es así, tampoco tiene mucho sentido continuar en la misma línea.

Por una parte pienso que debería hacerlo, escuchar, ver qué me ofrecen, y después valorar. Pero también pienso que eso no me va a crear más que dudas y más dudas.

Además está el tema de las prisas. Yo quiero valorar otras oportunidades, si las hay, o al menos saber qué más ronda por ahí afuera.

Pero mi gran problema es que no sé lo que quiero. Estoy peor que al principio, cuando nada de esto lo tenía. Por aquel entonces no tenía nada que perder, pero ahora puedo arrepentirme de la decisión que tome.

¿Recuerdas cuando buscaba A? Al final me decidí por B, sin saber lo que iba a hacer. Y aún no sé si me ha salido bien o mal, porque no sé si esto es bueno o es malo, y porque no sé si esto es lo que quiero o no. Pero es que no sé lo que quiero, y eso me atormenta mucho.

Cuando me pongo a ver cosas, ayer tarde mismamente, empiezo con ganas, pero al rato nada me convence, nada me gusta, nada me llama la atención, nada me hace pensar que voy a cambiar (si cambio) para bien. Todo me echa para atrás, todo hace que me surjan grandes dudas, todo me hace verme como una persona que no se conforma con nada, perdida, sin rumbo ni dirección, como una niña mimada que no quiere salir de los brazos de mamá. Cuando remonto el vuelo pienso en un mundo perfecto, con mis propios proyectos, un horario ideal, un lugar ideal y una gente ideal. Pero eso no existe, querido lector, no existe. Y eso es lo que me hace venirme de nuevo abajo, que nunca lo encontraré. Con mis espectativas nunca encontraré el lugar perfecto para mí, ¿por qué no seré más conformista?

¿Es normal tanta duda? ¿Cuándo se aprende a tomar decisiones en la vida sin arrepentirse? ¿Son siempre así las cosas? ¿Por qué no puedo quitármelo de la cabeza? ¿Por qué nada me convence? ¿Por qué no puedo mantener la idea de que el cambio es bueno?