Así es, hoy es el primer día de mi nueva vida, tan sencillo como eso. Martes, 1 de Diciembre de 2009, me gusta cómo suena.

Hace tiempo que quiero un cambio, me levanto cada mañana pensando “un día más”, pero yo no quiero sólo “un día más”, yo busco “otro maravilloso día”, y nunca, o casi nunca, es eso lo que pienso al despertarme.

Por eso me he decidido a buscar lo que quiero: “otro maravilloso día” y a luchar por encontrarlo cada mañana. He dicho “Adiós” y digo “Hola”, he cerrado una puerta y abro otra, he acabado con un pasado y comienzo con mi futuro.

Tengo miedo, claro que tengo miedo. Miedo al fracaso, a no saber hacerlo, al qué dirán, a tener que arrepentirme, pero me han dicho que eso es normal, y yo me lo he creído. Quizá sea ingenua, pero prefiero pecar de tener miedo que pecar de listilla. No me gustan los listillos, y debo dar ejemplo para serme fiel a mí misma.

Los comienzos son duros, lo sé, pero creo que tomar la decisión de cambiar tu vida lo es mucho más, y esa parte ya está prácticamente superada, ahora lo importante es ser consecuente con las decisiones tomadas. Y yo voy a serlo.

Me enfrento a un papel, qué un papel, a un block de ésos que utilizan los estudiantes de arte para sus bocetos, con todas las páginas en blanco. Uno de ésos que al comprarlo te imaginas lleno de garabatos, pero que en realidad esta completamente vacío.

Lo tengo delante, esperando a que sea yo quien dé el primer paso, no parece tener mucha iniciativa el dichoso papelito y eso me pone tensa. Pero estoy segura de que será cuestión de segundos, minutos, horas, quizá días, pero un pequeño trazo será el primero y con él vendrán todos los demás.

Mi gente me apoya, y eso es mucho más de lo que puedo pedir. Aunque soy consciente de que no todo el mundo lo hará, no todos estarán de acuerdo conmigo, no siempre me saldré con la mía. Asumo el riesgo, y serán precisamente esas situaciones las que me ayuden a sacar toda mi fuerza interior para seguir adelante.

Es lo que quiero, y no dejaré de luchar hasta que lo consiga.