Muchos hemos pasado por el momento determinante en nuestras vidas de elegir nuestro futuro. Cuando el cole acaba, o damos por terminado el Bachillerato, debemos tomar la difícil decisión de qué hacer con nuestra vida.

La primera decisión está en elegir si seguimos estudiando o si empezamos a trabajar. La gran mayoría de las veces esto viene condicionado por la situación personal de cada uno, por lo que no suele quedar mucha elección.

Pero quienes eligen, o pueden, seguir estudiando tienen ahora la papeleta de escoger entre la gran variedad de posibilidades que se le presentan: estudios medios o estudios superiores, letras o ciencias, pública o privada, en mi ciudad o en otra…

Finalmente te decides, eliges, y echas suerte. Y una vez decidido tu futuro, llega septiembre y lo tomas con la mayor ilusión del mundo. Pasan los años y te esfuerzas cada día (o cada época de exámenes) por lograr tus objetivos, ésos que te pones, o te imponen, al principio de cada nuevo curso. Y con mayor o menor éxito vas superando las etapas de tu carrera como estudiante superior.

Pero la vida de estudiante tiene su fin, y éste llega en el mismo momento en el que consigues tu meta: el título. Ese título que tanto sudor y esfuerzo te ha costado ya es tuyo, nadie puede quitártelo. Y es entonces, en ese momento, cuando empiezas a echar de menos tu vida estudiantil. Sí, por mucho que te pese, esta época no volverá; a partir de ahora “eres mayor” y el día a día ya no volverá a ser como antes.

Ahora buscarás un trabajo y tendrás que cumplir, pero cumplir de verdad, no como hasta ahora. Tendrás un horario riguroso, una responsabilidad y muchos quebraderos de cabeza, pero ésa es nuestra meta, todos debemos llegar a ella… para continuar con nuestra vida.

Ya tienes tus estudios, tu trabajo… Y ahora te planteas: ¿es esto realmente lo que quiero? ¿y si me equivoqué? Pero entonces aparece el miedo. “No, ni loco, no quiero ni pensarlo. Esto es lo que quiero, estoy convencido de ello, esto es por lo que he luchado y esto es lo que quiero en mi vida”.

Pero… ¿estás seguro de ello?